La nueva Ley de Servicios Profesionales o el “todo vale”

Como sabréis, el pasado viernes se celebró el Consejo de Ministros y, entre algún que otro dislate, se puso sobre la mesa el Anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales. Este documento, según su introducción, se ha realizado “en defensa del interés general” y “estableciendo condiciones de libre competencia”. Hasta ahí las intenciones parecen muy loables, pero su desarrollo no lo es tanto y su presentación ha provocado un revuelo entre diversos colectivos profesionales como enfermeros, farmacéuticos, abogados o arquitectos, que se han posicionado ante la propuesta. De hecho, llevaban ya algún tiempo posicionándose, desde que a finales del 2012 empezó a circular el borrador, pero ha sido su ratificación, casi al pie de la letra, en el Consejo de Ministros lo que ha confirmado los temores y ha abierto la caja de Pandora.

Según el extracto que publica hoy La Moncloa sobre el Consejo de Ministro celebrado, los objetivos planteados en defensa del interés general se basan en que se “elimina obstáculos al acceso y ejercicio de la actividad en un número elevado de actividades profesionales”, es decir, que se abre el campo para que un número elevado de actividades profesionales no solo sean ejercidas por los profesionales propios a la actividad, que están formados para ello, sino que otros profesionales con algún conocimiento tangencial de dicha actividad también podrían ejercerla, y todo esto en beneficio de la “libre competencia”. En épocas de crisis, todo vale.

En el caso concreto de las competencias para ejercer la arquitectura va a significar que no solo los arquitectos van a poder ejercerla (lo que en primera instancia parecería lo natural) sino que, como expresa el Anteproyecto de Ley en su disposición final decimoquinta, cuando el proyecto a realizar tenga por objeto la construcción de edificios (…), la titulación académica y profesional habilitante será la de arquitecto o ingeniero que ostente conocimientos reconocidos en materia de proyección de edificaciones. Claro, las preguntas inmediatas que surgen son: ¿qué significa “conocimientos reconocidos en materia de proyección de edificaciones”? y ¿a que se refieren en concreto con “edificaciones”, pues tampoco lo dejan muy claro. Se abre un campo de ambigüedades.

Yo soy arquitecto y recuerdo que en la carrera estudié una asignatura de Legislación y otra de Economía. Entonces, vamos a suponer que por esta regla de tres tendría conocimientos reconocidos sobre esas materias y, en consecuencia, si se aprobara la Ley y tuviera que cerrar mi oficina (la que ya mantengo a duras penas) por no poder competir en la batalla por lo honorarios, podría dedicarme a ejercer la abogacía o a asesorar a empresas sobre cuestiones fiscales. No se si lo haría tan bien como un abogado o como un economista, pero está claro que podría ofrecer honorarios más económicos que ellos y eso parece ser que es lo que vale, dejando en segundo término que sea el profesional preparado para hacerlo y que pueda ofrecer un servicio de calidad.

No nos dejemos engañar. Esta Ley no es beneficiosa ni para los colectivos ni para la sociedad porque se está desprotegiendo la profesionalidad, ninguneando una formación que tanto ha costado alcanzar para adquirir unas habilidades acorde con el trabajo que se va a desarrollar, porque nos va a empujar a todos a una pelea de perros entre profesionales, justo en el momento en el que todos nos deberíamos unir para proteger nuestros derechos y no ir perdiéndolos paso a paso. Es evidente que está Ley ha sido presentada por el ministerio de Economía pues una vez más, prima la pasta sobre el resto. Ya hemos sido bastante vapuleados y estamos perdiendo poco a poco muchas cosas, pero mantengamos al menos la dignidad.

Hay muchos manifiestos de los distintos grupos afectados. El CSCAE lleva casi 25.000 adhesiones a la Declaración por la Arquitectura Española. Es el momento en el que debemos dejar de lado asperezas y unirnos para defender que la Arquitectura no desaparezca en este país.

 

Empezamos a trabajar con la nueva junta de ASA

Para los que no conozcan ASA, es una Asociación de Sostenibilidad y Arquitectura impulsada desde el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España pero independiente del este.

El pasado viernes 8 de febrero tuvo lugar en la ETSAM la asamblea extraordinaria de ASA en la que se produjo el cambio de junta de gobierno, proclamándose la candidatura de VAS, de la cual formamos parte, como nueva junta entrante.

Esto va significar en ASA una nueva etapa en la que, por un lado, se va a continuar el magnífico y vasto trabajo realizado por la junta saliente (ver memoria de gestión ASA 2009-2012), y por otro lado se van a poner en marcha otras muchas iniciativas con las que vamos a intentar tener más representación tanto en las grandes mesas de trabajo relacionadas con la arquitectura y la sostenibilidad así como en ámbitos más concretos con independencia de la escala geográfica, realizando acciones orientadas siempre a la mejora del medioambiente (medio natural + medio humano). Podéis ampliar toda esta información en el programa de la candidatura.

ASA cuenta con cerca de 400 socios y esperamos que a partir de ahora este número aumente significativamente ya que se pretende ampliar los servicios y acciones que se venían realizando desde la asociación, qeu no eran pocos, de forma que los socios puedan disfrutar de:

-Desarrollo de cursos a precios reducidos para socios.

-Desarrollo de concursos restringidos para socios.

-Convocatorias de comunicaciones para ponencias.

-Respaldo de la Asociación para el desarrollo de acciones locales y proyectos de los socios.

-Acceso a documentación, guías y normativas relativas a arquitectura y sostenibilidad.

-Posibilidad de obtener Sello ASA. (habría que seguir desarrollándolo)

-Búsqueda de alternativas laborales al ejercicio tradicional de la profesión desde la sostenibilidad.

-Posibilidad de proponer/participar en proyectos de I+D con posibilidad de financiación.

-Etc……

y, por supuesto, entrar a formar parte de una red de persona con intereses comunes, que piensan que los arquitectos van ser una pieza clave en el desarrollo sostenible de la sociedad, así que ¡ya estáis tardando en asociaros!

 

Os iremos poniendo al día de los pasos que se den. De todas formas, si os surge alguna duda, no teneis más que preguntar.

 

 

Nueva Ley de Servicios Profesionales

 

Obviamente, no lo habríamos explicado mejor que Jose María Echarte. Finísima síntesis de lo que se nos viene encima si progresa el borrador de la Ley de Servicios Profesionales con la que el gobierno, en su más puro estilo neoliberal, nos va a echar a pelear con otros profesionales por las migajas de trabajo que quedan.
Otra lectura evidente de este asunto es la que venimos señalando desde hace tiempo respecto carácter endogámico que hemos tenido los arquitectos en las últimas décadas, en la que hemos estado más pendiente de darnos palmaditas en la espalda y reírnos las gracias que explicar a la sociedad qué es lo que hacemos y el servicio que podemos prestarle.

Aquí está el vínculo del post de N+1, del cual nos quedamos con este extracto:

Por ser más claros, y dado que la ministra de Fomento es (¡Ay!) médico: ¿Le operaria a usted un neurocirujano a corazón abierto? ¿Un cirujano cardiovascular, puede operarla de un tumor cerebral? ¿Y un cirujano traumatológico de un bypass quíntuple? Mujer, si un cirujano es un cirujano, lo será independientemente del uso. Y total, esto debe entrar en la clasificación (Legislador style) “Gente que va de verde y abre a otra gente”.

«El sueño del yonki»

El sueño del yonki es una serie de 3 fotografías realizadas con técnica analógica a partir de negativo sobre gelatina de plata, copia única, que presentamos en la exposición colectiva “Al margen de la regla” de la Galería GH-40. Esta exposición es forma parte del programa oficial de la VIII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU).

Es un trabajo sobre el proyecto “entre catedrales” de Alberto Campos Baeza, en el que reflexionamos sobre la arquitectura en el espacio público y su capacidad de generar sinergias entre la propia obra y los ciudadanos.

La explosión se inaugura el próximo sábado 8 a las 12:00 en al Galería GH-40 y por supuesto estáis todos invitados.

Para más información, ubicación, horarios de visita etc., podéis visitar la web de la galería.

 

 FICHA TÉCNICA

-Título:

“El sueño del yonki”  (serie de 3 fotografías)

.-Autor:

Jose Suraña Fernández

-Técnica:

Fotografía analógica a partir de negativo

Nikomat + nikkor 50mm 1:2

Película HP5 400 iso

Revelado: D-76_20º_11′

Gelatina de plata. Papel Ilford semi-mate

-Dimensiones:  

Mancha fotográfica 18×25 cm

-Fecha de ejec.:  

junio de 2011

-Nº de copias:  

Copia única

 

Arquitecto, devaneos de un oficio.

En este post queremos aportar nuestro granito de arena sobre un tema,  “el tema” que más se está reproduciendo en distintos foros y que no es otro que el estado de nuestra profesión, y digo profesión con la más pura acepción de oficio, que es lo que entendemos que debe ser. También aprovechamos y vamos calentando motores para el Conversatorio sobre la profesión que va a tener lugar en el Oratorio San Felipe de Cádiz el lunes 10 de septiembre a las 12.30h. en el que tendremos el gusto de participar como moderadores y que prácticamente va a inaugurar la VIII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU)

También nos queremos hacer eco de lo que se dijo hace ya un par de meses en el Laboratorio de Ideas del COAG, en el que no pudimos estar físicamente, pero sí en espíritu y que cogió al toro por los cuernos, abordando desde un COA las preguntas:

¿Por qué contar con un arquitecto?

¿Cómo contribuye un arquitecto a la mejora de la ciudades?

¿Cuáles son los campos de trabajo de un arquitecto?

¿Cómo se comunica el arquitecto con la sociedad?

 

Para empezar situándonos, estamos sumidos en una crisis, no solo una crisis económica general, sino una crisis que afecta particularmente a nuestra profesión, de la que no somos del todo culpables pero sí cómplices ya que, en cierta medida, muchos hemos participado de esta situación de formas distintas, desde recibir y aceptar encargos que han obedecido a intenciones puramente especulativas o a materializar ensoñaciones magnánimas de tal o cual alcalde terminando por crear una red de infraestructuras insostenibles e inviables por todo el territorio, que son las pruebas del delito, y si no hemos participado de esto directamente, lo hemos permitido. La estima de nuestra profesión a ojos de la sociedad está dañada y va a ser complicado volver a recuperar el crédito perdido y hacer entender que la arquitectura es un servicio.

Si analizamos la consideración en que nos tienen nuestros clientes potenciales, podríamos decir que la sociedad nos ve:

-como persona impuesta por la administración para realizar una obra.

-como mercenarios al servicio del sector inmobiliario, como brazo armado del especulador.

-como arquitecto-estrella que cobra honorarios millonarios por diseñar artefactos icónicos sin control alguno de los presupuestos de ejecución ni intención de tenerlo.

-y también como “el profesional que supo entender las necesidades del cliente y las cualidades y defecto del entorno, para traducirlo al lenguaje de la técnica constructiva y plasmarlo la forma de una edificación”. Desgraciadamente, estos son los menos.

Por otro lado, los constructores nos ven como un mal necesario por imposición administrativa y, finalmente, los propios arquitectos nos vemos como el ombligo del mundo, como los salvadores la humanidad, y esto en culpa, en parte, por la formación que hemos recibido.

Todas estas apreciaciones pueden parecer sarcásticas o exageradas y derrotistas, pero no están muy alejadas de la realidad, al menos en relación a las la forma del ejercicio profesional tal y como lo entendemos tradicionalmente. Para volver a recuperar el crédito profesional, como dice Daniel Ayala, “vamos a tener que abandonar nuestra zona de confort. Es a partir de partir de abandonar esta zona de seguridad en donde recuperaremos espacios perdidos por la profesión, donde tendremos voz en los ámbitos de influencia, donde seremos capaces encontrarnos con la sociedad a través de darles cabida a través de nuevas formas de “hacer la ciudad”, donde conseguiremos incorporar a nuestra ejercicio profesional los instrumentos tecnológicos a nuestro alcance y sobre todo donde jóvenes y veteranos arquitectos encontremos el espacio de encuentro para construir el futuro de nuestra profesión”.

Para echar más leña al fuego, a parte de la deteriorada relación entre arquitectura y sociedad, hay que añadir otra serie de cuestiones que afectan directamente a nuestro colectivo y que habría que replantearse para ver hacia donde vamos a orientar la nave.

En los últimos tiempos ha estado muy en boga la alternativa de diversificar nuestro radio de acción profesional, más allá de la práctica profesional clásica, como una de las soluciones a la falta de trabajo y al aumento de arquitectos “en activo” en vías de estarlo. Esta búsqueda de posibles nichos de acción ha llegada hasta la publicación por parte del CSCAE de una lista de posibles opciones profesionales para arquitectos, en la que se echa de menos algunas no relacionadas directamente con la construcción. Realmente, nuestra formación generalista y las capacidades que hemos adquirido durante el ejercicio profesional, hacen del arquitecto una figura versátil y con aptitudes para asumir responsabilidades y trabajos, no solo tangenciales al ejercicio tradicional, sino a trabajos totalmente distintos. Por el contrario, hay quien considera que, más que aprovechar unas cualidades, sería una huida y que con los tiempos que corren, la mayoría de los nichos a los que podríamos acceder están ya ocupados por otros profesionales expresamente formados para desarrollar esos trabajos. La polémica está servida.

También consideramos necesario traer a consideración varios aspectos respecto a la formación que se imparte en las Escuelas de Arquitectura, empezando por la abundante proliferación de las mismas en la última década y continuando preguntándonos que tipos de arquitectos se está formado en nuestras escuelas. Además de una buena base técnica y analítica-sensitiva-creativa, ¿se están dando herramienta  a los futuros arquitectos herramientas para saber desenvolverse en le desarrollo de su profesión? ¿abarca la formación habilidades de tipo empresarial y de gestión para no naufragar en el intento de ejercer libremente? ¿son conscientes los recién titulados del carácter social de su profesión? ¿se está creando una masa de arquitectos-estrella estrellados?

Un tema que no podemos dejarnos atrás que, más que asunto del futuro de la profesión, es una necesidad de ya mismo, es el de los honorarios. A todos se nos habrá escapado algún encargo porque el cliente se ha decantado por otra oferta más económica, sin valorar más aspectos. Esto es normal dentro de una competencia libre. El problema empieza cuando escasean los contratos y las rebajas de honorarios llegan a unos extremos solamente soportables si se ofrece un servicio de baja profesionalidad (caso en el que todos salimos perjudicados por lo obvio y por el desprestigio que comporta esta práctica a ojos de los clientes y de la sociedad) o si se dispone de un equipo de recién titulados o estudiantes que cobran poco o nada por el “privilegio” de tomar contacto con el ejercicio profesional de la mano de un “profesional de prestigio” y que acaban como eternos becarios. Esta situación, por supuesto, es extensible a los concursos de arquitectura convocados por administraciones, que aprovechan la situación y en los que se permiten autenticas escabechinas en las bajas de honorarios.

Muchos de los problemas que estamos sufriendo nos vienen por falta control o previsión. Nuestra profesión no ha caracterizado por ser corporativista o por poner especial empeño en defender los intereses comunes. Es ahora más que nunca cuando los COAs deberían personalizar este papel de defensa ante prácticas de dudosa ética que nos condena como colectivo y asumir la representación real de un grupo de profesionales y la comunicación con la sociedad a la que sirve, además de  recuperar su como condensador de intereses antes los propios arquitectos, muchos de los cuales ven a estos organismos absorbidos por cuestiones burocráticas más que sumidos en la defensa del colectivo.

Podríamos seguir señalando temas susceptibles de considerar para entender la situación actual de los arquitectos pero entendemos que los referidos son suficientes para plantear un punto de partida para la reflexión. Esperamos que podamos seguir profundizando en estas cuestiones, sobre las que hemos pasado muy por encima, y que podamos contrastar opiniones en el Conversatorio del próximo lunes.

Allí nos vemos!

«Al margen de la regla»

Al Margen de la Regla

La segunda semana de septiembre Cádiz va a acoger la VIII BIAU. Además del Programa oficial se ha organizado un ambicioso programa de actividades paralelas, entre las cuales contamos con al exposición colectiva “AL MARGEN DE LA REGLA” de la Galería GH-40 Exposiciones.

Tenemos el gusto de participar en esta exposición con una serie de 3 fotografías realizadas con técnica analógica a partir de negativo,  gelatina de plata (Papel Ilford semi-mate) con el nombre de “El sueño del yonki”, siendo la serie copia única.

Es un trabajo sobre el proyecto “entre catedrales” de Alberto Campos Baeza, en el que reflexionamos sobre la arquitectura en el espacio público y su capacidad de generar sinergias entre la propia obra y los ciudadanos.

La explosión se inaugura el próximo sábado 8 a las 12:30 en al Galería GH-40 y por supuesto estáis todos invitados.

Para más información, ubicación, horarios de visita etc., podéis visitar la web de la galería

http://www.gh40.com/exposicion.htm

 

 

Repensando espacios – Videourbana BIAU

Aquí os dejamos el video (Repensando espacios) que presentamos para la actual edición de videourbana. Hemos decidido dejar de lado la actitud endogámica de nuestra profesión y más que hablar sobre un espacio urbano significativamente arquitectónico, hemos decidido mostrar un pequeño-gran ejemplo de como el espacio lo hacen las personas que lo utilizan.

Últimamente esta muy en boga la forma en como la arquitectura y el urbanismo ha venido interviniendo en los últimos tiempos en los espacios públicos de nuestras, sobre todo por las actuaciones megalómanas y pretenciosas que más que pensar en como pueden crear espacios públicos y como estos van ser usados por los ciudadanos, parecen ser actuaciones dirigidas a satisfacer el ego de algunos arquitectos y las aspiraciones faraónicas de otros tantos políticos. En esta carrera por la fama, nuestras ciudades han sido equipadas con aeropuertos sin tráfico aéreo, museos sin programa, parasoles a precio de estadios, o complejas “ciudades” de lo que sea…con una dudosa utilidad para el ciudadano.

Con esta aborigen constructiva hemos estamos perdiendo la perspectiva y olvidándonos de que el espacio público es para las personas, que son en última instancia las que los validan utilizándolos. La arquitectura y el urbanismo, como un servicio social que son, tienen la obligación de proporcionar un soporte a los ciudadanos para desarrollar sus necesidades relacionales y para esto no son necesarias costosas actuaciones, sino trabajar en los espacios que ya tenemos, ver como funcionan y cuales son sus potenciales para reforzarlos y producir nuevas relaciones.

En este video se pretende mostrar, con un humilde pero revelador ejemplo, esa actitud dinámica de reciclaje urbano sin consumo de medios, a través de una clase de educación física de la Escuela de Arte de Cádiz, que ante la falta de infraestructura para su desarrollo, realiza periódicamente una reinvención del espacio de la Plaza de Mina, cambiando las formas habituales y preestablecidas para uso e interactuando con vecinos y transeúntes.

La grabación, produción y música ha sido por cuenta de siempre genial Pitu García y la logististica de la imprescindible Virginia G. Prados. Para verlo solo tienes que pinchar el siguiente enlace. Esperamos que os guste!

Reinventando espacios

 

Concursos de arquitectura – Rebajas de proyectos

A partir de varios artículos que se han estado publicando sobre los concursos de arquitectura y por experiencias propias, hay un tema que empieza a preocuparnos bastante y que vamos a ilustrar con un par de ejemplos, que solo son representativos de muchos más casos que se están dando, pero que nos tocan más de cerca:

1) Acabamos de ser notificados de que hemos perdido una licitación pública en Palma del Río, Córdoba, que se llamaba así: “Redacción de proyecto de ejecución, estudio geotécnico, estudio de seguridad y salud, coordinación en materia de seguridad y salud durante la elaboración del proyecto, dirección de obra, dirección de ejecución de obras, información al plan de seguridad y salud y coordinación en materia de seguridad y salud durante la ejecución de las obras de construcción de un área de piscinas al aire libre para uso público en zona polideportiva municipal”. Perdón por la parrafada, pero quería evidenciar todos los trabajos que incluía la licitación; los trabajos propios y los subcontratados. Para esta licitación, el criterio objetivo para la adjudicación del contrato ha sido “el del precio más bajo” y este a resultado ser el de una empresa ha hecho una baja aproximada de un 67%.

Ha nuestro entender, la LCSP y su tratamiento de las Ofertas Anormalmente Bajas o Desproporcionadas está produciendo unas situaciones en las que “empresas” “cualificadas” para redactar proyectos estén accediendo a contratos con la Administración Pública casi insostenibles, que resuelven con trabajos de dudosa calidad técnica y que terminan defendiendo solo dios sabe como, porque a nosotros no nos salen los números, a no ser que lo hagamos como se sugiere en el Concurso de ideas para la Reconstrucción de Lorca y que N+1 ha analizado a su forma en un post de su blog.

Pero lo peor no es esto. Lo que nos da pena de verdad es ver que por las ciudades van apareciendo “cosas públicas” que, en la mayoría de los casos, tienen un valor arquitectónico (a nuestro humilde entender) que se corresponde con lo que han pagado por proyectarlos, y esto son normalmente oportunidades perdidas e irreversibles para las ciudades.

También empieza a preocuparnos que ya casi no nos sorprendemos de estas situaciones. El año pasado perdimos otro en el que la empresa ganadora había hecho una baja de un 65%….

2) Estábamos planteándonos presentarnos a un concurso de ideas para un “Proyecto para la construcción de la Estación de Autobuses, para dar servicio al transporte discrecional de pasajeros, servicio público de transporte urbano, y una Biblioteca Municipal como equipamiento educativo“ en Ronda, pero hemos concluido que es un suicidio. Plantean un concurso de ideas, cuyo premio es la adjudicación del contrato. Hasta ahí bien, pero, ¿cómo se consuma la historia? “La financiación del encargo y premio del concurso se hará con cargo al futuro adjudicatario que resultara de la licitación de la explotación del servicio público”, es decir, que primero habrá que redactar el proyecto básico y el proyecto de ejecución y puede que incluso una modificación puntual del planeamiento (en el pliego reza: “las propuestas deberán considerar el desarrollo arquitectónico y urbanístico completo en el ámbito de referencia”) para que el Ayuntamiento pueda redactar el pliego de la licitación para la constructora que deberá ejecutar las obras. “Acto seguido” se publicará la licitación de las obras y no aclara si la empresa que resulte adjudicataria de la construcción de la “cosa” será la misma que obtenga la concesión de la explotación o tendrán que sacar otro pliego para esto una vez terminadas las obras.

Una vez finalizados estos pasos, que el que tenga algo de experiencia en estos asuntos sabe que se miden en años, es cuando se suponen que te abonarán los honorarios de todos los trabajos realizados, aunque tampoco explican como se fijan ni cuando te los pagan. No sabemos si habrá que pelearlos con la constructora… y todo esto sucederá si se termina construyendo, claro!, y con los tiempos que corren nosotros no nos atreveríamos a asegurarlo.

No se si no hemos entendido bien las bases o es que a alguien se le ha encendido una bombillita y ha descubierto como convocar un concurso y contratar un proyecto sin gastarse un duro. Si es esto último, me parece una tomadura de pelo.

Todos estos asuntos se suman a la actual situación de la profesión, y más que hacer leña del árbol caído, parece que nos están sodomizando.

No queremos terminar este post con acritud, así que compartimos este video, que seguro que habéis visto ya varias veces pero que siempre es agradable de ver de nuevo:  Deadlines

El mundo rural, el nuevo refugio.

En las últimas décadas se ha disparado el proceso de movimientos de población del campo a la ciudad principalmente en los nuevos países emergentes (en la actualidad hay más de medio millar de ciudades con más de un millón de habitantes en el planeta y va en aumento), donde se les promete grandes problemas derivados de estos movimientos. La arquitectura hace tiempo que giró la cabeza hacia estos procesos -no son pocas las publicaciones sobre aumentos demográficos y citys de las manos de los más reputados pensadores del gremio- y es parece una obviedad que en un futuro cada vez más próximo el gran campo de batalla va a ser la gran ciudad.

Por otro lado está la contrapartida de estos procesos migratorios que son los efectos producidos sobre el medio rural que desde la revolución industrial han ido despoblando progresivamente el campo tanto por la inicial llamada de mano de obra de la industria desde las ciudades, como por la transformación de la forma de producción agrícola durante el siglo XX.

Estos procesos en el mundo rural no han acaparado la misma atención que el problema de la ciudad. Lo que ha pasado en el campo parece no haber tenido la suficiente relevancia mediática como para atraer a los grandes teóricos del siglo pasado pero hay indicios de que las cosas pueden empezar a cambiar antes de lo que nos imaginamos. Parece que está empezando a aparecer una nueva preocupación por lo que le pasa a estos sitios “abandonados”, puede que sea por el despertar de una conciencia ecológica, puede que sea porque la vida globalizada de la ciudad nos lanza a buscar nuestras raíces como alimento para el alma, a buscar lo auténtico, o puede que sea porque ya era inevitable. Mientras en los nuevos países emergentes se construyen ciudades más rápido de lo que algunos de nosotros podemos tardar en construir una vivienda, en los “antiguos” países emergentes se empiezan a notar movimientos en sentido contrario. Quien conozca entornos que nos suenan a “rural” como La Alpujarra o los Pueblos Blancos, sabe que hay una figura ya típica que es el “guiri” que se estableció en el pueblo buscando un buen sitio para jubilarse y aunque esto parezca anecdótico no lo es tanto. Hay muchas zonas rurales en las que estadísticamente está aumentando la población de extranjeros censados año a año. Esto también puede resultar cuantitativamente poco relevante pero es significativo en el sentido que han sido los pioneros en recuperación de espacios abandonados, arquitecturas vernáculas, pueblos fantasmas… y a lo que se les están sumado progresivamente otros movimientos como los emigrantes españoles que una vez jubilados vuelven a sus pueblos, o los jubilados que no pudieron asumir nunca al compra de una vivienda en la ciudad y vuelven a  sus lugares de origen adquiriendo una vivienda más económica o recuperando el patrimonio familiar.

Sigue pareciendo que estos grupos no crean un flujo suficiente como para prestar mucha atención, pero hay que sumar otros tipos de fenómenos como el producido por la mejora de las infraestructuras, que permiten cada vez más no vivir en la misma ciudad donde se trabaja o los efectos de la revolución de la información, que posibilita directamente trabajar desde casa. Esto, como dice Elena Sarraceno, ofrece una alternativa muy atractiva para “familias que buscan un medio ambiente menos comprometido, vida menos costosa, con mejor cohesión social, más segura…”, poder vivir en contacto con la naturaleza, en un ambiente de confianza, de puertas abiertas y a un precio mucho más asequible que en la ciudad. Pinta bien, ¿verdad? A nosotros, al menos, nos lo parece.

Y es que es ya una evidencia que hay una cierta tendencia de repoblación de ciertas zonas rurales y parece que va a ir en aumento, sobre todo por la situación económica en la que nos encontramos. Lo indica bien Nanín en su blog: “Ante la  previsible quiebra del capitalismo global a la que conducirá la actual crisis del sistema financiero –lo que sucederá a buen seguro en el margen de las dos próximas décadas en simultaneidad con el declive energético y el consiguiente colapso del sistema productivo industrial-, las grandes aglomeraciones urbanas serán las más afectadas y, como siempre ha ocurrido en los periodos de grandes crisis económicas, los territorios rurales volverán a estar mejor preparados para la resistencia frente a sus devastadores efectos económicos y sociales”.

Obviamente, estos procesos de los que hablamos son muy complejos. Ya se han podido observar riesgos potenciales en algunas experiencias de desarrollo de núcleos rurales, sobretodo a nivel social y cultural como los que citan Canoves, Villarino y Herrera en su libro Políticas Públicas, Turismo Rural y sostenibilidad, difícil equilibrio. Principalmente son desintegración de comunidades cohesionadas, perdida de identidad o conflictos sociales causados el los cambios en la composición de los grupos sociales y gentrificación.

Estos procesos implican diversos campos de investigación en los que habrá que andar y esperemos se anden rápido porque pueden volverse muy destructivos respecto al paisaje cultural del mundo rural. Ya nos avisaban José Fariñás y Ergosfera en sus respectivos blogs, de que “el mundo rural ha desaparecido sin dejar rastro” y es que los núcleos rurales, o han sido alcanzados por los brazos dispersos de las ciudades o han quedado musealizados y teatralizados por las presiones del turismo, el gran negocio de la era global.

Queda mucho por hacer. Esperemos que queden restos de culturas locales sobrevivientes debajo de los rescoldos y que las políticas apropiadas de gestión no lleguen demasiado tarde al medio rural.

 

*fotografía: Banat Woman