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Congreso Equiciudad 2011. San Sebastian.

Acabamos de llegar del San Sebastián del Congreso Equiciudad, La equidad como garante de la ciudad sostenible, organizado por  Sinergia Sostenible, y nos venimos con muy buen sabor de boca.

 

Lo primero, es agradecer a la organización el esfuerzo realizado. Creo que hablo en nombre de todos los asistentes al agradecer la atención recibida y al darles la enhorabuena por el nivel de los ponentes. Es necesario este tipo de eventos para ir poniendo sobre la mesa cuestiones ya inevitables dentro del discurso de ciudad y arquitectura.

 

Todo el congreso se ha grabado y colgado en la web de Sinergia Sostenible, http://sinergiasostenible.org/ por lo que solo vamos a hacer una reflexión de lo que nos ha parecido más significativo del Congreso.

 

Los temas que se han expuesto han sido muy variados pero todos han tenido un fondo argumental común que poco a poco ha ido dejando un poso en nuestras cabezas y es que es ya una obviedad que el modelo de ciudad que se ha ido construyendo en las últimas décadas no tiene más razón de ser (si es que alguna vez la tuvo). Los crecimientos que se han estado “proyectando” más allá de los límites de las ciudades han ido asentándose de forma autista sobre el territorio, fragmentándolo y sin producir relaciones con el lugar que ocupan, sin provocar en sus habitantes ninguna sensación de pertenencia ni de identidad con el sitio. Además, este modelo está pensado para un perfil de ciudadano concreto, lo que ha propiciado una falta de cohesión social (problema análogo al producido por el zooning en los centros urbanos) y no vamos a entrar ya en lo que tiene de insostenible a nivel medioambiental o en términos de género.

 

Tenemos que empezar a cambiar de forma de entender las ciudades porque la situación que hemos vivido hasta hace poco no se va a volver a repetir (y esperemos que así sea) y este cambio tiene que partir desde una nueva sensibilidad, de entender cuales son los problemas reales de las personas que habitan las ciudades y de sus relaciones con el medio que ocupan y no hay otra forma de conseguir esto que trabajando desde la base mediante participación ciudadana, pero participación de verdad. Todo esto es un trabajo que no podemos realizar solos, es un trabajo de equipo empezando por los mismos ciudadanos y terminado por los gobernantes y por los agentes financieros, desde abajo hacia arriba en todo los sentidos. Como dice José Mª Ezquiaga, antes de desarrollar un Plan de Ordenación Territorial a escala 1:5.000 hay que trabajar en muchos planos a escala 1/500 para entender ese territorio que se quiere ordenar. Esto es claramente extensible a muchos otros campos.

 

Realmente no se estamos hablando de nada extraordinario. Se trata de hacer la cosas con sensatez y mucho trabajo, pensar que estamos haciendo antes de hacerlo, entender que nuestra ciudades no son un expositor de nuestras elucubraciones artistoides sino el lugar donde la gente tiene que vivir y este lugar tiene que ser equitativo,  diverso, mixto y humano. Partiendo de esto, los arquitectos podemos jugar un papel fundamental en crear, o más bien recuperar nuestras ciudades para las personas.

 

Lo que vamos a necesitar son grandes dosis de sensatez, de ilusión, de trabajo y mucha imaginación, claro!