Categoría: Proyecto-Obra

Proyecto: Clínica dental S&G

Ubicación: San Fernando

Año: 2009

Los proyectos en locales existentes son como un juego. Hay preexistencias que, junto a la normativa y las condiciones de los clientes, conforman las reglas. Cuando visitamos el local vimos claro dos cosas. Primero, teníamos un “local tubo”: 3,75 metros de ancho por unos 20 metros de fondo, pero como contra partida, uno de los laterales de 20 metros eran fachada con ventanales altos distribuidos irregularmente. Esas eran las reglas que iban a marcar poderosamente la concepción del proyecto.

El ancho del local era justo para encajar un pasillo accesible más los gabinetes con las dimensiones fijadas por normativas particulares, pero no nos convencía el efecto que podía provocar una distribución estándar de pasillo y puertas, más con las longitudes que manejábamos, así que optamos por decomponer las paredes del pasillo. Los gabinetes los adaptamos a la distribución de los ventanales existentes y esta distribución se reflejó en el pasillo, creando unos volúmenes contrapeados que rompían la continuidad del paño. Además, para ganar sensación de amplitud en los gabinetes, abombamos las paredes de forma que las estancias ganaban mayor dimensión cuanto más subían los paños. El efecto buscado causó el resultado deseado en los gabinetes, reforzado por la luz natural de los ventanales, a la vez que aportó más plasticidad al pasillo, rompiendo la monotonía de consecución de puertas.

Fotografía: Javier Orive
Diseño gráfico: Jose Roa

Categoría:   Proyecto-Obra

Proyecto:    Oficina para arquitectos

Ubicación:   San Fernando

Año:             2007

El proyecto se trataba de reformar y ampliar nuestra propia oficina. Durante un tiempo, el local había estado dividido en dos, utilizando solo una parte para la oficina de arquitectura. La circunstancias nos pidieron aumentar el espacio de trabajo por lo que pasamos a disponer de las dos medias partes del local. La situación es estratégicamente idónea, ya que se encuentra en el centro de la localidad, a la espalda del Ayuntamiento y a escasos metros de la Gerencia de Urbanismo, además de tener el acceso frente a la Puerta del Pescado del Mercado Central, lo que garantiza un trasiego permanente de personas la mayor parte del día.

Como siempre, primero nos planteamos las reglas del juego:

  • Queríamos mucha luz (tenemos fachadas a dos calles).
  • El espacio de trabajo debía ser común para todas las personas de la oficina, (que estuviéramos en contacto visual desde nuestros puestos).
  • El espacio y el mobiliario debía ser flexible. La sala de reuniones, cunado no estaba usandose, debía formar parte del espacio común de la oficina. Si lo necesitábamos, debíamos poder llevarnos nuestras mesas con los equipos a la sala de reuniones o la sala de estar o duplicar la superficie de trabajo de la mesa de trabajo para hacer una maqueta a la vez que se imprimía y encuadernaba una entrega.
  • Los acabados del mobiliario y las imágenes y la iluminación debían crear un ambiente de trabajo sereno y agradable.
  • Iba a ser el showroom de nuestra actividad, por lo que teníamos que extremar el cuidado de los detalles, más que nunca.

El local en su perímetro está rodeado de grandes paños acristalados. La orientación noreste y noroeste de las fachadas proporciona en estas latitudes una luz agradable durante todo el día y durante todo el año. La distribución es bastante diáfana. Las únicas estancias que se pueden independizar son la sala de reuniones-proyecciones y la sala de estar, pero cuando dejan de estar en uso se incorporan a la zona de trabajo de la oficina gracias a grandes paños deslizantes que alcanzan toda la altura del local.

La mayor parte del esfuerzo se volcó en el mobiliario, tanto el los paneles deslizantes como en las mesas “con ruedas” y “desplegables”, como en los sistemas de almacenamiento, que cubren paredes enteras absorbiendo los desniveles. Los casilleros con puertas tienen una codificación para localizar rápidamente cualquier documento. Sobre la mesa de trabajo común se mantuvo la galería existente de la primera oficina asumiendo una doble función: hacia abajo, soporte de toda la iluminación de la mesa de trabajo y por arriba biblioteca. En un lateral de la galería se instalaron estanterías giratorias, por una cara con revisteros y por la otra cara con archivos y libros. Al otro lado de la galería, un pasamanos exageradamente amplio hace las funciones de mesa de consulta de documentos.

La sala de estar es una espacio “comodín”, equipado con cocina (que esconde un segundo aseo), televisión, mesa desplegadle y sofás-cama, donde desayunamos, nos reunimos o nos llevamos la mesa y el ordenador para trabajar a la vez que estamos pendientes de los niños.

Fotografía: Javier Orive. Jose Suraña