Concursos de arquitectura – Rebajas de proyectos

A partir de varios artículos que se han estado publicando sobre los concursos de arquitectura y por experiencias propias, hay un tema que empieza a preocuparnos bastante y que vamos a ilustrar con un par de ejemplos, que solo son representativos de muchos más casos que se están dando, pero que nos tocan más de cerca:

1) Acabamos de ser notificados de que hemos perdido una licitación pública en Palma del Río, Córdoba, que se llamaba así: “Redacción de proyecto de ejecución, estudio geotécnico, estudio de seguridad y salud, coordinación en materia de seguridad y salud durante la elaboración del proyecto, dirección de obra, dirección de ejecución de obras, información al plan de seguridad y salud y coordinación en materia de seguridad y salud durante la ejecución de las obras de construcción de un área de piscinas al aire libre para uso público en zona polideportiva municipal”. Perdón por la parrafada, pero quería evidenciar todos los trabajos que incluía la licitación; los trabajos propios y los subcontratados. Para esta licitación, el criterio objetivo para la adjudicación del contrato ha sido “el del precio más bajo” y este a resultado ser el de una empresa ha hecho una baja aproximada de un 67%.

Ha nuestro entender, la LCSP y su tratamiento de las Ofertas Anormalmente Bajas o Desproporcionadas está produciendo unas situaciones en las que “empresas” “cualificadas” para redactar proyectos estén accediendo a contratos con la Administración Pública casi insostenibles, que resuelven con trabajos de dudosa calidad técnica y que terminan defendiendo solo dios sabe como, porque a nosotros no nos salen los números, a no ser que lo hagamos como se sugiere en el Concurso de ideas para la Reconstrucción de Lorca y que N+1 ha analizado a su forma en un post de su blog.

Pero lo peor no es esto. Lo que nos da pena de verdad es ver que por las ciudades van apareciendo “cosas públicas” que, en la mayoría de los casos, tienen un valor arquitectónico (a nuestro humilde entender) que se corresponde con lo que han pagado por proyectarlos, y esto son normalmente oportunidades perdidas e irreversibles para las ciudades.

También empieza a preocuparnos que ya casi no nos sorprendemos de estas situaciones. El año pasado perdimos otro en el que la empresa ganadora había hecho una baja de un 65%….

2) Estábamos planteándonos presentarnos a un concurso de ideas para un “Proyecto para la construcción de la Estación de Autobuses, para dar servicio al transporte discrecional de pasajeros, servicio público de transporte urbano, y una Biblioteca Municipal como equipamiento educativo“ en Ronda, pero hemos concluido que es un suicidio. Plantean un concurso de ideas, cuyo premio es la adjudicación del contrato. Hasta ahí bien, pero, ¿cómo se consuma la historia? “La financiación del encargo y premio del concurso se hará con cargo al futuro adjudicatario que resultara de la licitación de la explotación del servicio público”, es decir, que primero habrá que redactar el proyecto básico y el proyecto de ejecución y puede que incluso una modificación puntual del planeamiento (en el pliego reza: “las propuestas deberán considerar el desarrollo arquitectónico y urbanístico completo en el ámbito de referencia”) para que el Ayuntamiento pueda redactar el pliego de la licitación para la constructora que deberá ejecutar las obras. “Acto seguido” se publicará la licitación de las obras y no aclara si la empresa que resulte adjudicataria de la construcción de la “cosa” será la misma que obtenga la concesión de la explotación o tendrán que sacar otro pliego para esto una vez terminadas las obras.

Una vez finalizados estos pasos, que el que tenga algo de experiencia en estos asuntos sabe que se miden en años, es cuando se suponen que te abonarán los honorarios de todos los trabajos realizados, aunque tampoco explican como se fijan ni cuando te los pagan. No sabemos si habrá que pelearlos con la constructora… y todo esto sucederá si se termina construyendo, claro!, y con los tiempos que corren nosotros no nos atreveríamos a asegurarlo.

No se si no hemos entendido bien las bases o es que a alguien se le ha encendido una bombillita y ha descubierto como convocar un concurso y contratar un proyecto sin gastarse un duro. Si es esto último, me parece una tomadura de pelo.

Todos estos asuntos se suman a la actual situación de la profesión, y más que hacer leña del árbol caído, parece que nos están sodomizando.

No queremos terminar este post con acritud, así que compartimos este video, que seguro que habéis visto ya varias veces pero que siempre es agradable de ver de nuevo:  Deadlines